lunes

Vino





Lo tuvo claro desde el principio. La media fanega de tierra de aquel cerro pedregoso la iba a poner   de plantones.
En los ratos perdidos, o cuando no tenía jornales, allí que se iba. Primero plantó las cepas, y volvió a plantar donde habían quedado marras; podó a su tiempo los sarmientos e hizo gavillas, cavó alcorques con el azadón para volver después a cobijar cada cepa; aró la tierra, sulfató los plantones... Y el primer año de fruto, consiguió encerrar en la bodega su primera parrilla de vino.
La media fanega de tierra en un cerro pedregoso, la única herencia que había recibido en su vida, la heredaron sus hijos convertida en una viña.


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